Los juegos del hambre

+ Al concluir la era de los brujos y los vampiros adolescentes, llega una nueva franquicia cinematográfica que ya agrupa legiones de fans ansiosos por ver cómo han sido recreados los personajes salidos de las páginas de otra saga de bestsellers.

Era imposible dejar pasar la oportunidad de conversar, aunque sea por unos minutos, con los individuos que desde ahora -y por algunos años más- encarnarán a los sobrevivientes del universo post-apocalíptico descrito por la estadounidense Suzanne Collins en la trilogía Los juegos del hambre. Para quienes necesitan más referencias, se trata de una serie de textos que le ha valido a Collins la “módica suma” de 26 millones de copias vendidas.

Si bien no es la versión moderna de El Quijote ni La Divina Comedia, sí es uno de esos productos de consumo masivo que están destinados a los adultos jóvenes y que atrapan a un segmento más amplio. Bien lo dijo el mismísimo Stephen King, en su reseña del 8 de septiembre de 2008 para Entertainment Weekly: “Es una novela violenta que genera suspenso constante y que también puede engendrar una cantidad suficiente de controversia. Es tan adictiva como uno de esos videojuegos de ‘mata-cualquier-cosa-que-se-mueva’; sabes que no es real, pero igual sigues gastando tu dinero en él”.

Entonces, ¿de qué va?

Los volúmenes, y por ende la película, tienen como protagonista a Katniss Everdeen, una chica de 16 años que vive en el sector más empobrecido del distrito 12 de Panem, un país controlado por una ciudad/centro de poder llamado El Capitolio, ubicado en la antigua América del Norte.
Como una muestra de lo que quedó de la Tierra, tras 100 años de guerras y desolaciones, Panem es una sociedad tribal y sometida. Cada jurisdicción debe proveerle el grueso de su manufactura a la metrópoli, cuyos habitantes y gobernantes son consumistas y superficiales al extremo, mientras que a los trabajadores de esos suburbios no les queda prácticamente nada de esas provisiones.

Katniss está en este último grupo y, a su corta edad, le toca proveer de alimento a su madre y a su hermanita; por tal motivo, sale a cazar con su mejor amigo, Gale Hawthorne. La actividad que comparten es ilegal, pues el autoabastecimiento está prohibido, y es por ello que ambos han desarrollado destrezas y fortalezas físicas para poder salir airosos de los bosques.

Y aquí es donde se encuentra el quid del primer libro y del filme de 2012: Confiada en sus habilidades adquiridas, Katniss se sacrifica para ser “tributo” en Los Juegos del Hambre, un evento anual televisado y patrocinado por los líderes políticos como mecanismo de control en el que se escogen dos pequeños de cada circunscripción para pelear a muerte en una arena. El que sobrevive, tiene una existencia de bienestar garantizado.

¿Por qué exponerse a semejante atrocidad? Porque en el sorteo de los participantes o “siega” quedó seleccionada su hermana menor, Primrose, y ella prefirió tomar su puesto. La representación masculina de su comarca quedó en manos de Peeta Mellark, un compañero de su escuela que en una ocasión la salvó de morir de inanición al regalarle unas hogazas de pan. Con ello, el asunto toma tintes más escabrosos porque la paladina del cuento sabe que, eventualmente, le tocará asesinarlo para sobrevivir.

Estrategias, engaños, alianzas, crueldad y mucha acción surgen en el camino que deben transitar ellos dos juntos, en medio del cual terminan siendo target del gobierno y el centro de atención del espectáculo grotesco y de mayor sintonía, mientras Gale permanece en la retaguardia, no muy a gusto con la popularidad del dueto y a la espera del desenlace.

La que lleva la historia

En la adaptación cinematográfica, cuyo guión fue supervisado por Collins, la nominada al Oscar Jennifer Lawrence hace el papel de Katniss, el eje conductor del relato.

Criticada al principio por los adeptos a la saga, por ser rubia y no pelinegra y por superar en edad a la lideresa de la fábula, el dominio de Lawrence de los roles de muchachas en circunstancias oscuras y el entrenamiento intensivo en escalada, trote, tiro y combate al que se sometió, le han hecho ganarse el visto bueno del público.

No obstante, ella misma tuvo sus dudas al principio.

– Aunque eres devota de esta obra, tuviste que meditarlo antes de aceptar el papel pues te atemorizaba eso de convertirte en un icono pop, como la Bella de Crepúsculo. ¿Aún te asusta ese hecho?

– Lo que estoy haciendo es absorbiendo hasta la última gota de libertad que me queda, salgo a la calle luciendo horrible, hago las estupideces de siempre, voy a fiestas, etc. Cuando me ofrecieron participar en el proyecto, supe que mi vida iba a cambiar y que, apenas un año después de haber dado el “sí”, todo iba a ser completamente diferente para mí y eso asusta, así que quise tomarme tres días antes de dar una respuesta porque yo apenas tengo 21 años y hay decisiones que tomé entre los 18 y los 20 años de las que me arrepiento, entonces quería asegurarme que eso no volviera a suceder. Sin embargo, al leer el librero, recordé que me encanta este personaje, que ésta es una historia que yo quiero contar y que, por lo tanto, me iba a arrepentir en caso de no asumirla por miedo.

– ¿Has imaginado el escenario contrario? Es decir, que la cinta no “explote” y tú ya estás firmada para la segunda y tercera parte…

– Ya no me mortifico porque vi la película y es perfecta. Estoy muy contenta con el resultado porque es algo tan sui géneris, es una zona de guerra y es triste y hermosa a la vez; pase lo que pase, no podría estar más orgullosa.

– ¿Y cómo te sientes con casi todo el peso puesto sobre tus hombros?

– ¡Genial!, es un honor tener esa responsabilidad. Todavía no estoy presionada, porque apenas estamos empezando la promoción. ¡Llámame en un mes y te digo!

– Estos sujetos se mueven en un área gris en el que la línea entre el bien y el mal es bastante delgada. ¿Te preocupa eso en vista de que es una propuesta dirigida básicamente a los jóvenes?

– No, porque no creo que el paradigma que esté sentando es que debes fusilar a la gente con un arco y una flecha. Éste no es un mundo donde los niños son niños sino que son forzados a matar para sobrevivir y eso es muy distinto; a mi juicio, Katniss establece un ejemplo de libertad, revolución y de que hay que dar la pelea y hacer lo correcto cuando una comunidad es maltratada. Simplemente son seres humanos en una circunstancia muy-muy triste.

 

El compinche buenmozo

Gale Hawthorne, el socio de Katniss en sus expediciones para encontrar comida y su instructor inicial de tiro, es interpretado en el largometraje del director Gary Ross por el australiano Liam Hemsworth, mejor conocido por ser la pareja de Miley Cyrus en La última canción (y en la realidad), así como por ser hermano del protagonista de la súper taquillera Thor.

Precisamente escuchando los consejos de su pariente, Hemsworth aceptó el reto de reproducir al amigo rebelde de la heroína, eso sí, poniendo sus propias condiciones. “Quise perder peso y comer menos, incluso decidí pasar hambre en algunos momentos, porque quería meterme mental y físicamente en el cuerpo del personaje”, reveló vía telefónica.

– Gale trata de sublevarse ante las injusticias que lo rodean pero, al mismo tiempo, cree que el fin justifica los medios. ¿Cómo te sientes con el ejemplo que estás dando a través de él?

– Una de las cosas que más me gusta de él es que es sincero consigo mismo. Al principio tiene dudas, no obstante, conserva la honestidad de su espíritu y, en ese aspecto, nos parecemos. No es un mal tipo, sino que su entorno es terrible y él lo que quiere es darle batalla a ese gobierno corrupto; por sí solo es inofensivo, ahora, cuando llega el instante en el que la mayoría se une para pelear, él está en la cabeza para defender a los suyos, dado que no quiere que su familia perezca ni desea ver a ninguno de los que ama yendo a estas “olimpiadas”.

– Hacia el cierre de esta pieza, Gale se va desvaneciendo y es en las entregas posteriores donde está más presente. ¿Tienes adelantos de la parte que sigue: En llamas?

– Lo fantástico de estas películas es que, a diferencia de los tomos donde todo está planteado desde la perspectiva de Katniss, aquí tienes el chance de contemplar más al resto de los figurantes y será maravilloso cuando empecemos con el segundo libro, si bien aún debemos examinar cómo le va a esta primera cinta.

– En torno a la que ya hay muchas expectativas. ¿Has considerado que las fans podrían armar “equipos” como lo hicieron con Crepúsculo? ¿Qué harías si se forma el “equipo Gale” versus el “equipo Peeta”?

– ¡Jajaja! No sé qué haría. Ehh… sería muy raro, jeje. Trato de no pensar en eso porque me da nervios.

También actúan

Josh Hutcherson: Peeta Mellark, tributo masculino del distrito 12 en la edición 74 de Los Juegos del Hambre.

Woody Harrelson: Haymitch Abernathy, único ganador del distrito 12 y entrenador de Katniss y Peeta.

Elizabeth Banks: Effie Trinket, escolta de los tributos del distrito 12 hacia El Capitolio y víctima de la moda.

Lenny Kravitz: Cinna, estilista de Katniss y quien la ayuda a conseguir apoyos durante el evento.

Stanley Tucci: Caesar Flickerman, el animador estrella del show.

Donald Sutherland: Coriolanus Snow, dictador de Panem por más de 25 años. Principal antagonista de Katniss.

 

Una respuesta a “Los juegos del hambre

  1. Snow da una lección magistral sobre como se mantiene una dictadura: miedo y esperanza, represión y engaño. No está tan lejos de lo que ya está ocurriendo.

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