La creencia en el Dios interior: Cada ser es un Buda

Se trata de una doctrina filosófica y religiosa con más de 2500 años de antigüedad que, sin embargo, empezó a sonar con fuerza en Occidente hace tan solo medio siglo. En la actualidad, expresiones como zen, karma o nirvana son casi de uso común empero, ¿de dónde vienen? ¿Qué significan?

(Reportaje aparecido en la Revista Dominical del diario Últimas Noticias el 30 de agosto de 2009 y subido a petición de un lector)

Esta historia, como muchas otras vinculadas con las prácticas místicas del ser, tiene un mágico comienzo. En este caso, el escenario es un suntuoso castillo ubicado en el piedemonte de la cordillera Himalaya, donde habitaban los líderes hindúes del clan Shakya. Por más de dos décadas, los gobernantes habían intentado, sin éxito, tener hijos pero una noche la reina soñó que un elefante blanco entraba a su vientre por el costado derecho de su pecho y quedó embarazada.

Poco antes de dar a luz, la soberana viajó a casa de sus padres. En el camino, se detuvo a ver el amanecer de aquel 8 de abril del 566 a.C. en el Jardín Lumbini; en un momento, alzó su brazo derecho para tomar el tallo de un árbol y, de pronto, el príncipe había nacido. Lo bautizaron Siddhartha Gautama, que se traduce como “todo deseo cumplido”. Su madre murió después de traerlo al mundo.

Hasta aquí, la mayor parte de las versiones coinciden. Pese a esto, los relatos sobre los primeros años de vida del noble pequeño suelen ser distintos. Uno de los más aceptados indica que el fallecimiento de su progenitora le afectó mucho y le hizo desarrollar especial preocupación por el transcurso de la existencia terrenal. No obstante, su padre solía evitar que se acercara a la realidad, para impedir que se consumara la profecía que decía que él se convertiría en el Salvador de la humanidad.

Con todo, en cuatro oportunidades el joven logró salir del palacio y, en cada una, pudo contemplar a un anciano, a un cadáver, a un enfermo y a un asceta. Estas visiones hicieron surgir en él un afán por explicar la naturaleza del sufrimiento, razón por la cual se dispuso a abandonar la opulencia, transformarse en mendigo e iniciarse en la meditación.

Tras más de un lustro de búsqueda, continuaba sin encontrar respuesta por lo que un día decidió sentarse a reflexionar bajo una higuera, el tiempo que fuera necesario. Pese a su debilidad corporal, indagó en su interior por más de 24 horas hasta que alcanzó la claridad en su mente y la iluminación. Durante ese lapso, el ahora Buda comprendió que en el cosmos imperan Cuatro Nobles Verdades.

El por qué y el para qué de este relato 

Los axiomas descubiertos por quien, entonces, fue llamado Shakyamuni (sabio de la tribu Shakya) fueron: que la desazón, en efecto, acaece; que su origen está en el deseo; que esa insatisfacción puede ser eliminada y que para hacerlo hay que recorrer un trayecto de ocho escalones.

De acuerdo con la doctrina que el Honorable profesó y propagó durante 45 años, llegar a ese objetivo final conduciría al Nirvana. Esta condición, difícil de definir y que puede ser conquistada por cualquier alma, consiste en entender que el yo y su ámbito de acción son ilusiones transitorias, que son vistas erróneamente y que se hallan de modo específico para cada quien, debido a que son asumidas de esa manera por el individuo.

En otras palabras, la forma y el cuerpo, los sentimientos y sensaciones, la percepción y la memoria, los estados mentales y la consciencia de cada sujeto son creaciones o invenciones propias, distorsionadas de lo que legítimamente es el universo. El problema es que hacia todos esos agregados ilusorios se generan apegos, dado que se consideran innegables, y esas adhesiones son las principales causas de los tormentos.

Un ejemplo patente de esto está en las mujeres y hombres obsesionados con su físico. Al darle mucha importancia a sus morfologías, no se dan cuenta de que se trata de algo que hoy puede ser de una forma y mañana de otra y despliegan una obsesión desmedida por verse bien. Si por alguna causa fuera de su control ya no pueden vigilar su peso, se afligirán en demasía.

El modo artificial en que son admitidas estas aficiones desaparece cuando la persona las ve con nitidez, las identifica y se deshace de ellas; en ese instante, dejará de sentir anhelos indiscriminados, por ende terminarán sus angustias y podrá llegar al despertar, a abrir los ojos ante su vida y la totalidad. Logrado esto, obtendrá “la virtud que guiará sus pasos -sentir compasión infinita- y la luz de la sabiduría”, aclara la Sociedad para la Promoción del Budismo, en el texto Las enseñanzas de Buda.

No obstante, arribar a esa fase definitiva, indivisible y atemporal, requiere observar un método cuyas etapas oscilan entre la austeridad y la complacencia de ciertas apetencias. Esos escalones tienen como cimiento una serie de preceptos, que integran el Noble Óctuple Sendero.

Según el sitio web buddhistfaith.tripod.com, el curso a seguir se basa en actividades que parten del amor, el altruismo y el discernimiento, y que no van más allá del sentido común. Ellas son: 1. Tener la comprensión correcta. 2. Tener el pensamiento correcto. 3. Tener el habla correcta. 4. Tener la acción correcta. 5. Tener el medio de vida correcto. 6. Tener la diligencia o hacer el esfuerzo correcto. 7. Tener la atención correcta. 8. Tener la concentración correcta.

Correcto, en este contexto, equivale a aquellas actuaciones incapaces de engendrar efectos negativos para quien las ejerce ni para terceros.

¿Cómo se avanza en eso?

 

            Comenzar a transitar esta vía es una decisión íntima; ni es obligatoria ni nadie establece imposiciones. Lo fundamental es resolverse a explorarla y escoger cuál de las múltiples alternativas que ofrece, coincide con lo que se está buscando.

Y es que, tras la muerte física de Gautama, sus lecciones o Dharma empezaron a esparcirse de boca en boca desde el norte de India por medio de discípulos que memorizaron sus discursos o Sutras. Un siglo después, esas disertaciones fueron transcritas y trasladadas por numerosos prosélitos hacia el centro, este y sureste del continente asiático.

Cada difusor tomaba algún período (temprano, intermedio o último) de la cátedra o existencia de Buda y lo adaptaba a su audiencia. Con esto, se instauraron distintas escuelas, que se circunscribieron a dos corrientes centrales: la Theravada, que hace énfasis en la consagración monástica, y la Mahayana, en la que el laicismo también puede guiar a la realización.

En Venezuela, prosperan alrededor de ocho tendencias que derivan de las dos grandes ramas. Entre las más extendidas están: Zen, Tibetana, Nichiren y Occidental. Las tres primeras se van a examinar.

Budismo Zen o Chan  

Su variante Soto es la más extendida en el país. Aquí se implantó hace unos 30 de la mano del sensei francés Yves Carouget, pionero de las artes marciales en este lado del Atlántico y seguidor del japonés Taishen Deshimaru.

La premisa cardinal de esta disciplina es que hay que tener atención y observación sobre sí a través de la postura, la respiración y la actitud mental, lo cual se consigue por medio de la meditación o zazen. Con el cumplimiento de ese ejercicio y de  las cinco normas de no matar, no robar, no mantener una conducta sexual dañina con otros o con uno mismo, no hablar con intenciones dañinas y no consumir sustancias que alteren el juicio, el creyente puede llegar a la iluminación.

Ésta no es vista como un estado contemplativo, sino como algo que se puede adquirir en el día a día, se hayan tomado los votos de monje o no y esencialmente advirtiendo que la ayuda al prójimo contribuye con la realización propia. Más allá de tener un comportamiento ético, la ruta para conquistarla parte de estar consciente del momento presente, conocerse y dejar atrás el apego al deseo. “Esto es diferente a no tener aspiraciones, sí las puedes tener pero no te quedes pegado con el fin último. Si hay resultados disímiles a los que esperabas, pues también los aceptas y buscas tu felicidad”, explica Marina Tirado, quien dirige el Centro Zen Bodaishin de Caracas.

Para lograr lo anterior, es imprescindible dedicarle algunas horas de la semana al recogimiento. Tirado detalla de qué manera se hace esto, en el núcleo bajo su conducción: “lunes, miércoles, jueves y sábados venimos al dojo (salón para meditar), dejamos la rutina atrás, entramos con las manos unidas sobre el pecho, saludamos, se hace la meditación, que no tiene nada que ver con dejar el intelecto y la imaginación en blanco sino con permitir que los pensamientos fluyan sin asirse a ninguno y tratando de que el espacio entre uno y otro sea cada vez mayor; luego de 60 minutos se toca una campana para terminar y se recita un Sutra como ceremonia final”.
Contacto: Centro Zen Bodaishin 0212-2868898

Budismo Tibetano

Este estilo apareció en Tíbet y se dice que parte de la instrucción que le dio Shakyamuni a sus alumnos más cercanos. El linaje que más se conoce por estos lares es la del Camino del Diamante o Karma Kagyu que tiene como figura aglutinante al Karmapa, quien es la reencarnación del primer lama y que ya va por su decimoséptima presencia en la Tierra.

Su introducción en esta patria se dio en 1989, gracias a la acción de Ole Nydahl, un danés que viajó de luna de miel a Nepal, se topó con el decimosexto Karmapa, se dedicó a estudiar esta religión y, tras haber obtenido el título de Lama, se ha dedicado a extenderla en la parte occidental del globo, con el apoyo de su esposa Hanna.

Cada año, desde hace 20, Nydahl pisa el suelo criollo para afianzar las nociones de quienes se han sumado a su causa. Esos conceptos, puntualiza Daniel Ocando, residente del Centro Budista de Caracas, estipulan que a través de la introspección y del proceder honesto para consigo mismo y los demás, se puede alcanzar la liberación, que no es más que la erradicación de la ilusión del ego y de todo tipo de emoción perturbadora.

Al igual que en el Zen, en este caso los individuos no se recluyen a orar por siempre, sino que mantienen su quehaceres habituales e incorporan la meditación en cuatro jornadas de la semana como parte de su rutina. Con ella, el objetivo que se persigue es dar rienda suelta a la sabiduría intrínseca de cada ser, reconocer la auténtica naturaleza de la mente (algo que no ha nacido y, por ende, no va a morir) y entender la verdad de las cosas. “Es darte cuenta de que la existencia es un sueño y despertar de ese sueño, comprender que ni la pareja, el trabajo o la riqueza, te van a dar una felicidad duradera porque en un santiamén pueden no estar. Es reparar en la impermanencia de las cosas y, por consiguiente, no atarte a ellas”.

Ocando culmina su comentario ilustrativo: “Es como si te instalaras en un hotel lujoso: disfrutas de todo, sin embargo, no sufres por nada porque sabe que no te puedes llevar nada. Es una libertad interna”.

Contacto: Centro Budista de Caracas 0212-2849514

Budismo Nichiren

            La Soka Gakkai Internacional (SGI), una sociedad de laicos fundada en Japón en 1930, es uno de los mayores ejes de operaciones y de difusión de esta rama del budismo. Daisaku Ikeda es su director y tiene entre sus méritos el haber establecido esta ONG en cientos de naciones, incluida Venezuela (1973), con el propósito de promover “la dignificación de la vida y la pacificación de la Tierra”.

Para ello, la organización acomete labores comunitarias y culturales, separadas del aspecto dogmático. No obstante, paralelamente adiestra a sus miembros y los transforma en impulsores de las enseñanzas de Nichiren Daishonin, un monje nipón que, en el siglo XIII de la era actual, llegó a la conclusión de que las teorías más importantes de Siddhartha están contenidas en el Sutra del Loto.

De ese modo, instituyó que la tribulación parte de la aplicación de creencias herejes y que, para salir de ello, hay que reorientar el aprendizaje místico hacia ese discurso en particular, donde se podrá descubrir la ley suprema Nam Miojo Rengue Kio.

Ese código reconoce el potencial de Buda que tienen todas las personas, el cual emerge a través de su repetición continua, en una especie de meditación no pasiva denominada Daimoku. Ésta se lleva a cabo en las mañanas y en las tardes, antes y después de la liturgia o lectura individual o colectiva de los capítulos 2 y 16 del Sutra del Loto.

“Al pronunciar la frase una y otra vez vas obteniendo una percepción distinta de la realidad, que te hace hacer surgir esa cognición innata, la cual a su vez te permite ver con claridad y te hace asimilar la simultaneidad de la ley de causa y efecto. En otras palabras, uno está todo el tiempo haciendo causas positivas y causas negativas; las primeras generan buenos resultados y las segundas no. Cuando empiezas a entender eso, captas el significado de todo lo que sucede, no te apegas y llegas a la felicidad genuina. Asimismo, te das cuenta de la impermanencia de las cosas”, expone Lydia Salas, directora de la SGI en el país.

Con todo, la meta no sólo es que el sujeto se aproxime a este nivel de discernimiento, sino que además intuya que la mejor forma de alimentarlo es a través la interacción con sus semejantes. Por ello, se plantea la necesidad de sincronizar esa clarividencia con el desarrollo de valores cotidianos como el respeto a la dignidad de la vida, el aprecio a la diversidad, la tolerancia activa y el diálogo genuino.

Contacto: Soka Gakkai Internacional. Sede Principal de Caracas. 0212-2858805

10 Respuestas a “La creencia en el Dios interior: Cada ser es un Buda

  1. Muchísimas gracias, artículo sumamente completo y con información muy puntual y de mucho interés! Estaré atento a sus próximos artículos.

  2. Alfonso González Pérez. España.

    ES EL CAMINO…Gracias.
    Alfonso González Pérez.

  3. fascinante,todo esto me parece maravilloso, mágico.

  4. Me alegra que te haya gustado el trabajo, Paula. ¡Saludos!

  5. Muchas gracias por toda la información presentada en esta página. Tener una vida en armonía con el universo y amor compasivo para todos por igual debería de ser nuestro camino principal. Nuevamente gracias.

  6. quiero un buda para resarle y pedirle ayuda
    creo en el en todo

  7. Muchas gracias por toda esta informacion me ha sido de mucha utilidad agradezco los comentarios sobre esta gran opportunidad de conocer mas del tema namaste

    • ¡Gracias a ti por leer Isbvelia! Espero que otros temas del blog también sean de tu interés. Muchos saludos.

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