Si me lo creo, lo soy

En sus ciudades y pueblos casi todos los conocen, los han visto o han escuchado hablar de ellos. Son famosos… en sus medios; son emblemas… de su espacio. Si no aparecen, los extrañan. Son personajes que, sin licencia oficial, se han hecho dueños de su labor y ¿quién lo puede dudar?

(Texto aparecido en la revista Dominical del diario Últimas Noticias a mediados de 2010)

Bolívar Nemecio

Recadero de las alturas

“Ése es un fariseo”, susurran por algún lado, mientras unas cincuenta personas se congregan para escuchar al predicador que, de lunes a viernes de 12:00 a 2:00 de la tarde, vocifera pasajes bíblicos enla Plaza Bolívarde Caracas, justo frente ala Catedral.

Su carisma y su estampa lo hacen un Oscar D’León dela Palabra, sólo que vestido de traje de terciopelo vinotinto, con olor a naftalina y aplicaciones en blanco que combinan a la perfección con los lentes, los zapatos puntiagudos y el pañuelo en la solapa. De toda esta miscelánea de factores, nacen tanto los reproches que recibe a diario, como las alabanzas.

“Lo critican porque viene bien vestido, pero si viniera en ‘shortcito’ no le prestarían atención”, lo defendió Omar Durán, uno de sus fieles discípulos desde hace 35 años, cuando se inició enla PlazaElVenezolano.

De pronto, el hombre se quedó en silencio; la jornada iba a comenzar: “¡Dios nos aconseja qué es lo que debemos poner en number one. Vamos a Marcos 12:29!”, ordenó el catequista a su asistente, dejando sentado cuál era el tema del día.

Durante 120 minutos abundaron las lecturas, las loas, las preguntas y las frases que buscaban conectar con la audiencia: “Si gritamos por los reguetoneros, ¡¿cómo no vamos a aplaudir a Dios?!”.

Y es que Bolívar Nemecio sabe que ese “hablar claro” es su mejor arma, para tocar las almas de sus seguidores. “Ellos se dan cuenta de que, a través de mí, el Señor les explica lo que están viviendo, se asombran y la mayoría se convierte. Aquí hemos visto maravillas: gente sanada de cáncer, gente que se iban a matar en el metro y cuando les llegaba el mensaje no lo hacían, en fin”, relata el orador.

¿Cómo lo ha logrado? “Las transformaciones vienen porquela Bibliadice que la fe empieza por el oído y yo, para saber lo que voy a enseñar, me conecto ala Internetcelestial y dejo que el Espíritu Santo me guíe a la verdad. Los apuntes los preparo en el camino, cuando vengo en el autobús desdela República PopularBolivariana de Barlovento”, indica.

Pese al tiempo transcurrido y a las distancias recorridas, asegura sentirse obligado a continuar en estos menesteres, no sólo porque su audiencia le reclama si se ausenta o llega tarde, sino porque además Jesús lo empuja a mostrarse como ejemplo de su obra: “Yo me la pasaba consumiendo drogas y quería cambiar pero no podía, así que una vez me fui al bloque 2 de Pinto Salinas y, desde el piso ocho, me tiré aunque no de la baranda para abajo, sino en el suelo clamando por ayuda. En ese instante, una luz refulgente salió del cielo, me cubrió y me cambió; eso fue lo que me empujó a predicarle a otros”.

Foto: David Maris

 Su frase: “Dios me pedía que saliera de mi empleo y yo no quería, hasta que trancó el Instituto de Comercio Exterior por mí. Desde entonces, Él es quien me paga, usando a los hombres que se sienten tocados y me dan una ofrenda”.

Julio Pérez

Autoridad callejera 

            “Esto lo fundó, hace cinco años, un señor llamado Napoleón y aquí estamos todas las mañanas, menos los domingos, varios muchachos con nuestros chalecos porque esto aquí es una guillotina y, como nunca ha habido semáforo, tenemos que agilizar el tráfico para que no se tranque”, señala Julio Pérez desde la bajada hacia el puente Los Estadios, paralela a la casa de los Leones del Caracas y los Tiburones deLa Guaira.

Fue precisamente el béisbol el que lo condujo hasta allá, pues sus pasos previos al “fiscaleo” fueron parqueando durante la temporada 2008 de la pelota profesional: “Me trajo mi hermano y, en aquel momento, el monto era de 20 bolívares por casi cuatro horas de juego. Desde entonces me quedé y me ha ido bien”, sostiene.

Con el sueldo que se gana gracias a las “bombitas” que pide con un pote de pintura, ha logrado mantener su hogar, los estudios de su esposa, el colegio de su hija mayor y hasta se compró un auto usado que lo lleva y lo trae desde su residencia, en el kilómetro 28 dela Autopista Regionaldel Centro. “Estoy aquí desde las 10:00 a.m. hasta las 3:00 p.m. y no me quedo en Charallave porque allá el calor es demasiado desastroso”, pondera este fortachón ya pecoso y bronceado de tanto sol.

Mientras conversaba, desde Fiat hasta BMW le pitaban y él sólo se limitaba a sonreír y alzar un brazo para saludar. “Es que ya hay gente que nos conoce ya, personas que recorren esto a diario o dos o tres veces en el día, taxistas que circulan a cada rato y lo ven a uno aquí, hasta un señor que nos tiene una tarifa de 20 bolívares y diputados que colaboran con nosotros, como nosotros cooperamos con ellos para que atraviesen rápido. Claro, hay algunos ciudadanos que pasan y pasan, uno les para los otros vehículos y nunca dan ni las gracias”, revela.

En cuanto a los verdaderos encargados de las vías, tal parece que ellos también asumieron como valedera esta labor. “No hemos tenido problemas con Tránsito porque nosotros no estamos robándole a nadie, ni perjudicando ni haciendo mal, más bien estamos echándole pichón para que no vaya a haber una colisión o un muerto, porque con la velocidad que agarran los carros al bajar ahí…”.

Foto: David Maris

Su frase: “Yo ejercía la vigilancia y esto es mejor porque, en un buen día, te quedan 200 bolívares y, aparte, si te enfermas o algo, no vienes y no te van a botar ni nada”.

Jesús Alexis Poleo, Díaz “por mi mamá”

Aterrorizador de oficio

En las avenidas de la capital, su vehículo abarrotado de muñecas, en trozos y enteras, se ha convertido en una celebridad o, cuando menos, en una curiosidad.

Muchos lo asocian con brujería, otros con demencia y algunos más con ganas de asustar. No obstante, él no pierde ni un segundo para aclarar que lo suyo es simplemente “por vacilar”. “Por Internet hasta afirman que lo puse así porque se me murió una hija, ¿cómo van a poner eso? Yo lo hago porque me divierte, me río y me libera del estrés y hasta de las alcabalas, porque yo paso y me gritan: ‘¡ahí va el camión de Chucky!’ o ‘el diabólico’, ‘muñequero’ o ‘cabecero’, ¿y yo? ¡Fino! Total, ya tengo 60 años y ésta es mi oportunidad de vivir más relajado”, asesta.

Descendiente de españoles, se declara creyente en Dios y sin vicios de ningún tipo, y aprovecha para repudiar los robos que le han hecho de algunos juguetes, “para usarlos en asuntos malos”.

Hasta choques ha tenido, por huirle a quienes lo han perseguido en busca de una mano o un tronco de PCV y aunque los hurtos se han incrementado, a su alrededor reinan, en general, la chanza y la buena vibra. “Esto me trae hasta publicidad porque yo le presto servicio, desde hace 18 años, a la empresa de hierro Muentes Otero y los clientes piden que sea yo el que les haga el traslado; es más, si hubiese sabido que esto iba a ser así, las hubiese guindado mucho antes”, asevera a carcajadas.

Y es que todo comenzó, hace seis años, como consecuencia de su oficio pues en ocasiones debía transportar carga pesada por caminos estrechos y como su furgón tiene dos tubos verticales en el parachoques, decidió colocarles las cabezas de unas muñecas que se consiguió, para tener una guía más precisa de la distancia que separaba el carro de los muros o las esquinas.

La cuestión se le hizo “graciosa” y buscó más y más para volverse original, al punto de que ya tiene unas 172 y semanalmente le llegan algunas donaciones: “Me las zumban en la parte de atrás y yo las voy amarrando ahí mismo. Estén rotas o completas, igualito las pongo. Tú las ves negritas y es por la contaminación, aunque algunas me las queman”, subraya.

Barbies, Popeye, Los Increíbles, Bart Simpson, Topo Gigio, Bebés Queridos y hasta tres acompañantes gigantes que se sientan a su lado, forman parte de su inventario. “Como yo no llevo personas, porque ni a mi esposa ni a mis hijos les gusta montarse aquí, las coloqué a ellas y si alguien viene, pues las lanzo para atrás, tampoco es que les tengo nombres ni nada”.

¿Otra de sus reglas? No incluir peluches porque ésos los coloca en el árbol del que cuelga un centenar de monigotes, en una famosa plaza del 23 de enero cercana a su casa.

Foto: Nilo Jiménez

Su frase: “Hay personas que me dicen que siempre se han querido montar acá o me paran para tomarse una foto. Antes yo seguía de largo y ahora me paro, sonrío y todo”.

José Bestilleiro

Eterno entretenedor

DeLa Coruñase vino hace 50 años y mantiene su acento intacto. Aquí conoció a su paisana, Rosa Araujo, de quien parece haberle quedado el gusto por la ropa bien planchada y estirada. Hace siete años, ella se despidió y, “para olvidar algo”, él empezó a “brincar la cuerda y el hula” en la plazaLa Candelaria, pues en esa época y por motivos de salud también debió abandonar su labor de surtidor de gasolina en la estación de servicio El Cuño.

Desde entonces baja cada tarde de su apartamento, ubicado a un par de cuadras de su sitio de trabajo, y desde las 4:00 p.m. hasta las 7:00 p.m. se dedica a divertir a los demás. Sus primeros pasos los dio saltando la soga de arriba para abajo, en las escaleras de la glorieta, sin embargo, las travesuras de algunos niños lo hicieron cambiar de lugar: “Me quitaban mis cosas, por eso me mudé para este murito de acá, en la isla diagonal a la esquina de Canalito”, indica, haciendo énfasis en el hecho de que está sobre un redondel de concreto.

“Además de que me ven más y los muchachos no me molestan, es una cosa muy bonita porque a la gente le gusta ver, en el medio de la avenida, a un anciano de 76 años que juega chévere sobre una tapia. Ahora me quedé sólo con el aro y le doy con el pie, con el brazo, con la rodilla, con el cuello”, apunta.

Y no miente. Cada vez que el semáforo cambia a verde, el señor se encarama su circunferencia, abre las piernas y los brazos para apoyar con seguridad y le da vueltas, por ejemplo, con la cabeza. Antes de que llegue la luz roja, deja que la rueda siga girando por sí sola y cuando los peatones se empiezan a acercar, se la saca, la sostiene a un ladito del cuerpo y, transcurrido un minutito, vuelve a empezar.

Su función es, según sus propias palabras, hacer la cola más ligera y un tanto amena, a la par que pone su granito de arena para contribuir con el pesado tráfico capitalino. “Yo he evitado muchos accidentes, porque a lo mejor viene una moto por el medio de los carros y los autobuses y la gente está pasando y yo les aviso para que no los vayan a atropellar”, recalca, al tiempo que confiesa que a algunos policías de tránsito les ha incomodado su faena, si bien la mayoría ya se acostumbró a su presencia permanente “incluidos los sábados y domingos”.

En general, los ciudadanos lo tratan bien y él se confiesa contento no sólo por eso, sino porque además ha salido en distintos medios de comunicación. “Yo sigo aquí porque a las personas les gusta lo que hago y me aprecian mucho, entonces me dan para  medio comer y me regalan las hulas, cuando no, yo las consigo botadas, las reparo y juego con ellas”, atestigua, en el instante en que una señora le regala un billete de dos bolívares y él lo dobla, en cuatro cuadritos, y lo añade un lotecito similar.

Mientras conversa, se mueve con rapidez, ríe con fuerza y da manotazos; tal parece que  no se puede detener. Un solo tópico extra, lo hace volver a charlar: “¿Mi apariencia? Bueno, donde hay bigote no hay patilla y donde hay patilla, no hay bigote ¡porque eso me hace distinto y es otra manera de echar broma!”.

Foto: David Maris

Su frase: “Mi hija, mis nietos y mi yerno ¡ay no me quieren!, porque estoy jugando hula aquí y ellos se la dan de ricos y de finos (carcajadas) Sólo los veo cuando voy a su casa”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s