Placeres culposos en la web: YouTube ama el kitsch latino

Una doña peruana que ruge; un argentino que imita japoneses semi-desnudos o unos gochos que le bailan a un insecto; todos con videos que superan decenas de miles de visitas en el site audiovisual por excelencia. El ocio, la admiración o la simple curiosidad de los internautas multiplicaron su popularidad y los convirtieron en estrellas de la anti-refinación

(Texto aparecido en la Revista Dominical, encartada en el diario Últimas Noticias, el 31 de enero de 2010)

La Tigresa del Oriente

La BBC de Londres la ha entrevistado, estaciones de Chile y México la han exhibido y hasta se rumora que en Suecia se ganó el premio a single del año, por su “célebre” hit “Un nuevo amanecer”.

Lo cierto es que, por inesperado que parezca, esta peruana arrasa cuando se le ocurre volcar su creatividad en la música. Sea para alabarla, para criticarla o para intentar descifrarla, cada uno de sus pasos son periódicamente reseñados por la prensa de América y Europa.

Y es que alguien que se lanza a la jungla de la farándula a sus seis décadas de edad y logra que su obra sea reproducida más de 11 millones de veces en unos 24 meses, dentro del juvenil mercado digital, constituye al menos un caso digno de comentar.

Además de esto, alguien que se lanza a la jungla de la farándula a sus seis décadas de edad y tiene la suficiente vitalidad para menearse e interpretar, frente a las cámaras, cumbia selvática y huaino mientras una falsa y ajustada piel de felino se adhiere a sus voluptuosidades -“naturales, ¿eh?”-, mientras unos guantes con garras la obligan a gritar “Grrr” y mientras un abultado postizo hace equilibrio sobre su cabeza cuando un trío de manganzones en lycras la levantan sobre sus hombros, es una prueba de que, en el cosmos de hoy, no hay nada imposible.

“Me dicen: ‘Tigresita, no te rindas nunca. Al verte sobre un escenario soy feliz porque siento que soy yo la que está ahí”, sostiene Judith Bustos, con respecto a los halagos que le dejan los fans en su blog, en su canal del Broadcast Yourself o cuando se topan con ella en las calles de Lima.

La particular estampa de esta estilista, salida de un humilde barrio de la capital inca, donde aún tiene su centro de estética, y de los camerinos de las principales televisoras del país -“donde pude maquillar a Raphael, a El Puma y llenar ese vacío de lo que yo no podía ejecutar”-, en definitiva, llama la atención y genera fascinación en determinados sectores.

La Tigresa del Oriente

Rueda de prensa en Caracas

Ni tan tan, ni muy muy

Pero todo lo que ella representa desencadena, en paralelo, odiosos arrebatos, de allí que sus adversarios también se cuenten en cifras de tres ceros y desde insultos, pasando por chocantes video-respuestas, caricaturas animadas y llegando a declaraciones burlonas como: “si eso es éxito, pon a cantar a mi abuelita” (publicado por emiliano041195), se puedan encontrar tanto en los espacios virtuales con su sello, como en conversaciones casuales entre amigos y hasta en episodios de magazines y talk shows.

Sin embargo, salvo cuando un periodista consultó en su programa a un psicólogo que afirmó que ella padecía problemas mentales y se granjeó una amenaza de demanda, la dama ha entendido los ataques en su contra como gajes del oficio: “Cuando un fulano está en la cumbre y hay personas tratando de alcanzarla, el que está arriba se pone envidioso y piensa: ‘¿por qué tiene que subir?, si esa señora canta mal y ya es mayor’. Igual, creo que nadie es moneda de oro y como se burlan de los presidentes de la República en las parodias de TV, los artistas estamos expuestos a tener seguidores y opositores”, declara.

Aunque reconoce que no afina “ni eme”, también entiende que su flamante oficio “no le hace daño a nadie”, razón por la cual no acaba de comprender por qué los remedos se transforman en escarnio. “Mi propósito es trabajar a mi manera y difundir mensajes bonitos, alegres y pegajosos hasta que me canse. Yo quise demostrar que nunca es tarde para hacer lo que a uno le gusta; si uno se siente bien a nivel físico y mental, ¿por qué frustrarse?”.

Ruta al estrellato

Una cosa es desear cumplir un sueño y otra cosa es acecharlo con unas ceñidas mallas decoradas con manchas amarillas y negras, con rabo incluido. No obstante, la fórmula de escoger a un animal típico de su amazónico caserío natal, adueñarse de su nombre y de su pinta y volverse protagonista de su propia historia, le funcionó a Bustos a la perfección.

Tanto, que hasta la han acusado de plagiarse a la diva que encarna. Pese a que el relato ella lo echa en más de una hora, la versión resumida se inicia en 2002 cuando, tras colaborar como extra en una película, la hoy apodada “Reina del YouTube” buscó asociarse con una conocida para hacer un dueto de fieras. Su acceso a los medios de comunicación le facilitó la participación en emisiones de importancia pero, pronto, su pareja se distanció.

Dispuesta a continuar, la autora de “Felina” resolvió grabarse a sí misma y, según refiere, le pidió apoyo a un arreglista e hizo su disco. Tras llevarlo a un puesto del Mercado Central, el dueño del local le sugirió realizar un clip en el zoológico de Pucallpa para ofertarlo, luego, en su tarantín. En 2007, un desconocido lo adquirió, lo cargó en la www y, el resto, imagíneselo usted. “Yo ni tenía Internet y no entendía cómo se habían enterado de mi coplilla; por momentos pensé que se estarían burlando de mí”, concluye la compositora de “Anaconda” y “Tránsfuga de amor”.

Concierto en Caracas 2011. Foto: Arnaldo Espinoza

Su frase: “Mi segunda producción ya está lista y me estoy abocando a hacer los videos; el de “La ñañita loca” está terminado y salgo con ocho nuevos bailarines”.

El Símbolo

Su objetivo es hacer una labor seria para entretener a la gente. Tan es así que, desde hace poco más de un decenio, no hay “hora loca” a la venezolana, la chilena o la guatemalteca donde sus melodías no estallen. “Levantando las manos”, “1, 2, 3” y “Que sí, que no” son algunas de las más explotadas por cuanto discplay existe de este lado del Atlántico, y en su propia frecuencia en YouTube se pueden ver las imágenes de ésos y otros tracks de sus 12 álbumes.

En tales simulacros lo que abunda son los colores vibrantes y en exceso, las coreografías enérgicas, las letras llanas que exclaman, por ejemplo, “¡para adentro!, ¡para afuera! ¡Punchi, punchi la cadera!” y los cuerpos exuberantes y escasos de ropa de las danzarinas que han integrado el clan a lo largo de los años y que acompañan al melenudo vocalista, incapaz de envejecer.

La receta, es obvio, ha sido bastante efectiva para el argentino Frank Madero y su combo. Sin embargo, todo su style no es lo que lo ha hecho entrar en esta lista, sino una ocurrencia en particular que tuvo en 2007 cuando hizo un cover audiovisual de un famoso performance efectuado por el grupo japonés Happa-tai, en una especie de Sábado Sensacional nipón titulado Las Aventuras del Perro Risueño.

Allí, seis jóvenes hacen una pantomima de las boy bands y, ataviados sólo con interiores beige adornados con una hoja de parra en la zona estratégica, se agitan descoordinados en una suerte de YMCA que deletrea GREEN L (hoja verde) y a la par corean Yatta! (¡lo hice!).

Apenas fue montada en el ciberespacio, la pieza desató pasiones y, según Wikipedia, es “uno de los primeros casos del fenómeno de la publicidad viral”. El número de veces que ha sido contemplada se pierde de vista ante la avalancha de réplicas y contrapunteos que se le han hecho en inglés, portugués, sueco, ruso y un largo etcétera, siendo El Símbolo el encargado de su introducción en el castellano.

“Fue una idea del productor Jordi Cubino pues, cuando sacamos nuestro CD en España, él quería hacer una re-make de una pista graciosa y usamos ésta porque habla de reírse de uno mismo y, aunque estés desnudo en medio de la nada, seguir adelante. Nos divertimos mucho grabándola y reventó en Viva TV de Alemania, en los Países Bajos y nos llamaron de Tokio para transmitirla”, explica Madero, al respecto.

La filmación se hizo sobre un escenario y en un parque de Buenos Aires y, además del solista, actúan cuatro asiáticos “de verdad-verdad” y una de sus acompañantes habituales. “Me encantan la rumba y la noche, por eso las líricas sencillas están hechas adrede y, en esta ocasión, se trata de un sketch que es terrible y ya está. Cuando me ofrecen esas cosas, soy el primero en aceptar porque me agrada hacer de payaso y, de hecho, yo mismo mandé a confeccionar los trajes con la planta, porque me parecía chistosísimo”.

En cuanto a la reacción de sus admiradores, el porteño asegura que muchos no entendieron de qué iba la iniciativa, otros disertaban sobre la cómica ironía y algunos más se deleitaban con la fotografía de “Nazarena cubierta sólo por follaje”.

Foto de Google

Su frase: “El tema propone ser positivos, ponerle buena cara a las situaciones incómodas que nos pasan y no preocuparse por el qué dirán”.

Ciro Albarracín y sus alegres parranderos

En 2009 retumbaron y en cuanta camionetica, tenderete y cantina tiene este país, gracias al remix que hicieron de “El zancudo loco”, original de Los rebeldes del swing.

El bzz, bzz de la tonada hizo indetenible su despegue en radios locales y regionales, pero lo que los terminó de catapultar por la senda de la popularidad fue la secuencia casera que registraron y subieron a YouTube, en la que se puede observar a un gigantón en camiseta y pantalón stretch con unas alas rosadas de tela de mosquitero quien, con una voz chuscamente aguda y acento gocho, conversa con su novia, “la abeja miope” y luego se zarandea al son de la orquesta.

Si bien el ritmo podría cotejarse con la cumbia, el director del conjunto tachirense asevera que lo de ellos es la música campesina la cual, por las opiniones dejadas en el foro, pareciera tener aceptación en México, Perú y Panamá. Asimismo, desde hace unos 12 años, Colombia y el occidente venezolano se han hecho eco de sus líricas hilarantes y hasta de los pasos inventados por estos cinco caballeros que, mientras interpretan, mueven el esqueleto en una traducción kinestésica de estrofas y versos.

De este modo, si el tópico es el mosquito, se levanta un pie y se sacuden las manos como alitas; si se escucha “El baile de la pulga”, hay que imitar los brincos del enanito con falda roja de lunares blancos, que aparece en el video alusivo; y si la idea es oír “Pretenciosa”, entonces habrá que copiar a la voluminosa dama que, con lentes descomunales, se menea en respuesta a una lírica que reza “esas piernas re-gordas, celulíticas que están”.

Albarracín se muestra consciente de los escasos recursos de sus producciones en tape y, como buen gerente, ha sabido convertir una debilidad en una fortaleza naif para “poder pegar”. ¿Su hit más saleroso? “Se robaron a mi suegra”.

Foto de Google

Su frase:  “En Internet está todo nuestro material y también se consigue en los piratas”

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