Estopa “Nuestras letras exigen un público contemporáneo”

El dúo catalán, que se encuentra celebrando su décimo aniversario con un concurrido álbum antológico, afirmó estar consciente de que sus líricas han evolucionado con ellos y probablemente no tengan a los adolescentes como principales destinatarios. Con una actitud más sosegada que en el pasado, aspiran presentarse por primera vez en Venezuela antes de que culmine el año

(Entrevista publicada en la revista Dominical del diario Últimas Noticias en junio de 2010)

Desde finales de 2009, sus voces retomaron las emisoras de radio y allí se quedaron con su “A mí me suena el run run de mi corazón…”, pieza en la que destacan al lado de la célebre Rosario.

Y es que los hermanos David y José Manuel Muñoz, mejor conocidos como Estopa, no se aliaron con cualquier hija de vecina para lanzar X Anniversaivm, el disco con el que conmemoran una década sobre los escenarios. Al contrario, se atrevieron a desear en grande y lograron que 13 de sus temas más sonados aparecieran reinterpretados, junto con ellos, por estrellas como la Flores, Ana Belén, Joan Manuel Serrat, Chambao, Joaquín Sabina, El Canto del Loco y unos cuantos paisanos más.

Difundido en su natal España en noviembre, pero cuya promoción se inició hace un par de semanas en Venezuela, en el doble CD  se despliegan 11 tracks más, como “La raja de tu falda” que los llevó a la fama, reinventados por una serie de productores que los despojaron de su fórmula primigenia y los hicieron oscilar entre un remix de trance y un paso doble.

La idea de efectuar una compilación como ésta partió de la firma que los auspicia, sin embargo, ellos mismos se dedicaron a elegir y contactar a sus acompañantes. Aunque confesaron haberse sentido intimidados por sus estaturas, David explicó que el espaldarazo, para continuar adelante con muchos más lustros de carrera, sólo podían dárselo estas figuras de la música ibérica contemporánea.

Más allá de lo que significan estos artistas, ¿en qué criterios se basaron para escogerlos?

Cuando nos hicieron esta propuesta lo primero que pensamos fue: “¡madre mía! Esto va a ser un gran jardín”, es decir, jurábamos que iba a ser muy problemático porque poner de acuerdo a una docena de personas ha sido una tarea de chinos. Empezamos a llamar a gente que, en principio, ha tenido afinidad con nosotros, luego a los que han sido referentes en nuestra infancia y juventud, y también hay otros grupos que han sido aliados nuestros y que han salido a la par que nosotros. En definitiva, hemos cultivado una buena relación y creo que eso es muy sano-

¿Cómo fue el proceso? ¿Ellos seleccionaron las canciones y los sorprendieron con los arreglos?

Nosotros les indicamos que tomaran una y la hicieran como ellos quisieran; esto ha sido así y tiene más valor porque me imagino que han optado por la que más les gusta o en la que más se ven reflejados y eso nos dice a nosotros mucho de ellos. Esto es algo que vamos a recordar por siglos con ilusión.

Sin fechas ni apuros

Pese a que están inmersos en una gira nacional con este cumpleaños, ya tienen casi listo otro material. ¿Cuándo lo publican?

Tenemos bastante contenido inédito, lo que pasa es que necesitamos todavía más. Aún no se puede hablar de que sacaremos otro cedé, no obstante, el año que viene seguramente empezaremos a grabar y no se sabe cuándo estará en las tiendas pero, ¡vaya!, nos ha dado tiempo de componer en vista de que en esta recopilación no ha habido cortes nuevos.

Los tópicos y los ritmos que desarrollan suelen muy urbanos y cotidianos. ¿Se recluyen, como otros autores, a meditar y crear?

Nosotros, para escribir, necesitamos del día a día. Sí nos encerramos pero no en casa sino en nuestro microcosmos, que no tiene nada que ver con el espectáculo y pues nos levantamos por la mañana, nos tiramos un partidito de baloncesto, comemos donde nuestros padres, luego busco al niño a la guardería y al final me junto con mi hermano y tocamos la guitarra tres o cuatro horas y así vamos. No tiene sentido enterrarse, hay que llevar una vida normal: te vas al cine, ves una película, te inspira. Es de esa manera.

¿Primero el mensaje y después la melodía?

En ocasiones; la mayoría de las veces, todo es simultáneo. Cuando nos juntamos José y yo con la guitarra, comenzamos a tocar y a probar algunas frases y, como nos conocemos tanto, poco a poco va surgiendo algo de la nada; es muy curioso, pero funcionamos de ese modo y hay muchas cosas que hacemos que son de risa y sólo decimos: “ésta no la incluimos” y ya (sonríe).

En sus inicios hicieron una maqueta que aún sigue circulando y de sus 40 fragmentos han rescatado algunos para volúmenes recientes… ¿Eso es cierto?

– No ha sido en los últimos, ¡ha sido en todos los discos! (risas). Es que en el de debut el repertorio no lo votamos nosotros, sino el director de la compañía y entonces pensamos: “¡Joder! Ésta o aquélla, en el segundo o en el tercero, van a ir”, porque se nos quedaron ahí un montón de tonadillas que nosotros queríamos editar. Claro, para obligarnos a confeccionar otras cosas, nos limitamos a máximo dos por cada entrega.

–          Ese demo, ¿es como un amuleto?

Algo así porque mezclar lo actual con una copla que tiene más de diez años, siempre es un ensayo curioso.

Cuando nos hicieron esta propuesta lo primero que pensamos fue: “¡madre mía! Esto va a ser un gran jardín”, es decir, jurábamos que iba a ser muy problemático porque poner de acuerdo a una docena de personas ha sido una tarea de chinos. Empezamos a llamar a gente que, en principio, ha tenido afinidad con nosotros, luego a los que han sido referentes en nuestra infancia y juventud, y también hay otros grupos que han sido aliados nuestros y que han salido a la par que nosotros. En definitiva, hemos cultivado una buena relación y creo que eso es muy sano.

Inesperados

Experimentar; eso es lo de ellos y lo ha sido desde que, en su época de quinceañeros, descubrieron una guitarra en el hogar familiar. “Mi padre tiene ciertas nociones y nosotros sabíamos cómo se cogía, si bien no teníamos ni pista de cómo tocarla. De repente nos juntamos con alguien que nos enseñó los primeros acordes y hemos ido aprendiendo, porque no tenemos formación académica en esta área”, indica el mayor de los muchachos.

Sin aspavientos ni ánimos de inspirar compasión, es de esa forma como David Muñoz hace alusión a sus orígenes humildes. La inclinación por la interpretación es casi un reflejo de haberse criado en un lugar donde se escuchaba cualquier cantidad de música, en especial en La Española, el bar que regentaba su progenitor en la localidad barcelonesa de Cornellá de Llobregat.

Ya egresados del liceo, debieron internarse en la esfera laboral y fueron contratados por una fábrica de autopartes, donde mataban el tedio llenando de cadencias los versos que se les ocurrían, basados en historias que leían en la prensa, que presenciaban en su barrio o que les tocaba tantear. Casi sin notarlo, allí tuvieron horas y horas de prácticas aderezadas por los gritos del supervisor de “¡denle estopa a esa máquina!”.

Pese a lo poco romántico de su oficio, su talento era apreciado a escala local. Por tal motivo, en 1998 resolvieron ingresar a un concurso en el que triunfaron y obtuvieron “la pasta” para realizar su primer proyecto independiente. Integrado por dos veintenas de temas, el boceto fue pasando de mano en mano hasta que llegó al escritorio de un ejecutivo de la industria, quien les firmó su primer contrato y les preparó un álbum homónimo 12 meses más tarde.

Como en el típico relato de “cenicientos”, sucedió lo imprevisto: 1 millón y medio de copias vendidas, varios galardones y un tour para inaugurar su flamante profesión y el milenio.

Seis álbumes y numerosos reconocimientos más tarde, ellos siguen sin tener una explicación clara de cuál es la clave de su éxito.

–          Ustedes insisten en que la buena fortuna estuvo de su lado y por eso han alcanzado la cima. Es decir que, ¿su propio esfuerzo no vale?

– Los miles de minutos de ensayo están ahí, porque cuando hay algo que te encanta y te apasiona le dedicas lo que haga falta, porque no se te hace difícil. No obstante, hay que estar conscientes de que este viejo engaño de que hay que currar muy duro en la empresa porque podrías ser jefe mañana, es parte del sueño americano al que sólo accede el 1% de la población. A mi juicio, esto es una mezcla de trabajo fuerte con suerte.

– A pesar de su popularidad, intentan mantenerse fieles a su naturaleza y son reiterativos en ello. ¿No han exagerado con el asunto de no lucir como luminarias?

No me había dado cuenta de ese detalle. Lo que sí repito es que no hay ninguna ocupación que esté por encima de otra y, según mi criterio, la nuestra no es mejor que la de un barrendero y digamos que, no sé, me agrada conversar de cosas con un barrendero y no me place, a lo mejor, hablar de los hoteles de Miami; ésta es mi manera de ser. Evidentemente sí hemos ganado dinero, pero es que lo que va adentro y las raíces no se olvidan nunca.

Sin embargo, se deben sentir extraordinarios cuando cientos de fanáticos corean sus canciones…

– Ahí sí nos sentimos los más especiales del planeta y los más queridos, porque realmente han sido 10 años de llenazos completos en sitios enormes, hemos tocado aquí en el Palau Sant Jordi frente a 20 mil personas y hemos seguido abarrotando los mismos sitios en distintos períodos. Eso nos ha hecho captar que no éramos una moda del momento, sino que hay sujetos que nos han comprendido de pleno y nosotros estamos muy identificados también con ellos.

El talante

–          ¿En qué momento acordaron que el rock y la rumba catalana determinarían el estilo de Estopa?

– La verdad es que esto va adentro y no lo decidimos; es fruto de lo que hemos “escuchao”. Nosotros hemos estado expuestos a muchísima rumba y muchísimo rock radical de aquí, a grupos como Rosendo, que también está en el compendio, como Extremoduro, la Polla Records, Kortatu, bandas de los años ochenta que fueron una sensación y a mí me calaron hondo, al igual que Los Chichos o Los Chunguitos, que surgieron paralelamente y son 100% rumberos.

–          Apenas se estrenaron fueron un boom y, como suele suceder, la locura ha ido bajando. El que su obra sea ahora menos instintiva y más razonada, ¿ha influido en ese descenso de la explosión inicial?

– Ahora es más pensada, seguro. La verdad es que las canciones que hacemos aún son instintivas, aunque en las líricas hemos ido mejorando (risas). Lo que sucede es que nosotros nunca nos estamos imaginamos si vamos a despachar unos cuantos CD más o menos.

–          Sus compatriotas de El Canto del Loco son adorados por millones de quinceañeras en Latinoamérica. En Venezuela, ustedes son más admirados por los denominados “adultos contemporáneos”. ¿Les gustaría llegar a una audiencia más amplia?

– ¿Cómo has dicho? ¿Adulto contemporáneo? Me gusta el término porque tengo 34, ¡o sea que soy adulto contemporáneo total! (risas). Nosotros no vamos dirigidos a ningún público en particular, no obstante, a lo mejor hace falta tener una obligación de querer escuchar la letra y no simplemente para tararearla, pues nuestras líricas piden tener un interés dado que yo trato de llamar la atención del que las oye y que realmente escuche lo que quiero expresar, lo cual exige un público más contemporáneo como dices tú, pero, ¡hombre!, no nos quejamos.

Su frase: “Hay un libro que se llama No sin mi hija y, pues, yo digo: “No sin mi hermano”. Nos llevamos muy bien y no me planteo nada, nada, nada sin él.

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