La querencia del Tío Simón

La Academia Latina de la Grabación alucinó, las más reconocidas orquestas se maravillaron, los grandes cantantes hispanoamericanos festejaron,  los cuartetos, ensambles y grupos folclóricos desvariaron y cada uno de sus coterráneos deliró con el Grammy Latino honorífico que recibió el querido Tío Simón. Pero ante el jolgorio generalizado, en Dominical nos preguntamos cómo vivieron la entrega de este galardón sus seres más cercanos

(Texto publicado en la Revista Dominical de Últimas Noticias a finales de 2008)

Un Grammy Latino honorífico no es cosa de todos los días; que lo digan los grandes cantautores de nuestro tiempo. Y que ese galardón sea entregado en vida, es más infrecuente aún. Pero un venezolano, uno de esos grandes venezolanos llamado Simón Díaz, llegó el 12 de noviembre de 2008 a la alfombra roja del Hobby Center for the Performing Arts y, con la sencillez de su liqui-liqui y sus 80 años a cuestas, recibió la merecida condecoración. Pero no le bastó con eso y aprovechó la oportunidad para deslumbrar a cuanto compositor, intérprete o empresario se encontraba en el lugar.

Sin embargo, la senda que debió transitar para recibir esta distinción no fue nada sencilla, si bien los esfuerzos de sus más de 50 años de vida artística nunca estuvieron dirigidos a obtener la preciada estatuilla. Es por eso que este premio es producto de un trabajo en equipo que, además, puso al trasluz la vigencia del Tío Simón en las nuevas generaciones y, por supuesto, en las ya centenarias.

Así, los esfuerzos de su nueva y ventiúnica manager, Bettsimar Díaz, quien desde hace 12 años no ha parado de difundir la obra de su padre en el exterior, se unieron a los de un grupo de Facebook denominado Venezolanos en Hollywood, que impulsó la nominación del autor de “Caballo viejo” ante la Academia Latina de la Grabación en Norte América.

Los casi 53.600 miembros de la comunidad virtual no sólo contaron con el respaldo de la familia Díaz, sino también de numerosas personalidades del ámbito cultural continental como Joan Manuel Serrat, José Antonio Abreu, Oscar D’León, Jorge Drexler, Fito Páez, María Conchita Alonso, José Luis Rodríguez, entre otros.

Este apoyo célebre y masivo no dio espacio a la duda y los integrantes del Consejo Directivo, encargado de decidir quién acogerá el homenaje A La Excelencia Musical, dieron su veredicto final el pasado 30 de septiembre. Desde entonces, el planeta entero volcó sus ojos sobre el redentor de la tonada llanera y, evidentemente, sobre sus familiares.

Ahora, son ellos quienes nos cuentan cómo se vive un Grammy puertas adentro, en el hogar.

Foto: David Maris

Betty de Díaz

“Es como una culminación”

Medio siglo de amores con Simón Díaz la convierten en la fanática número uno de su carrera y en la mejor conocedora de su trayectoria. Por tal motivo, cuando ella dice que el Grammy constituye una especie de cima alcanzada hay que creerle.

La señora Betty ya perdió la cuenta del número de placas de reconocimiento que colman su casa, pero hay datos que sí recuerda con exactitud. “Cinco doctorados Honoris Causa; la Orden del Libertador en su grado de Gran Cordón y miles de homenajes en cada uno de los estados de Venezuela. Por eso el premio es como una culminación”, sostiene.

Este punto cumbre también la alcanza a ella, quien ha sido una pieza fundamental no sólo en la vida personal del artista, sino también en lo que respecta a su actividad profesional. La esposa del tío de todo un país reconoce la importancia de su labor como consejera y guía de un hombre que nunca tuvo un representante, “hasta que no creció su hija”, y quien siempre confía en la buena fe de gente. “Toda la vida ha sido ingenuo y de creer que todo el mundo es bueno, por eso mi papel ha sido el de una madre”.

Tanto es así, que hoy en día hasta le echa la bendición. Doña Betty asegura que su trabajo ahora es más fácil y agradable, porque tiene a su viejito en la casa y porque además viven una etapa de tranquilidad y disfrute. Quién se puede quejar si cada mañana se despierta con un beso, una sonrisa y el verso: “la vaca mariposa tuvo una rosa, un becerrito lindo como mi esposa”.

Se trata de un pequeño tributo, que hace grande a la mujer que ha pasado casi medio siglo al lado de este llanero de Barbacoas. “Yo le dediqué mi vida y tengo un balance muy bonito. Donde quiera que él estaba, yo estaba con él aunque a mí no me gusta el monte. Recorrimos todo el país, desde las grandes ciudades hasta el pueblito donde el cura anunciaba con un megáfono que venía Simón Díaz. Ésa fue la vida que yo escogí”.

Tomada de zepaori20.blogspot.com

Simón Díaz Jr.

“Es una nominación popular”

El mayor de la prole de los Díaz fue el primero en seguir a sus progenitores en su continuo transitar por la patria y, más que un hijo, se asume como un compañero del Tío Simón, en especial en cuanto a bolas criollas se refiere. “Yo arrimo bastante, pero él bocha las bolas”, afirma a carcajadas.

No tiene ni idea de cuántos partidos ni con cuántas personas han jugado, pero el desafío más reciente lo ganaron y su recompensa fue un viaje a Houston con Grammy incluido. El acercamiento perenne con la gente, sea en una cancha de tierra o en un escenario, también se hizo presente en este caso y el triunfo estuvo acompañado de una circunstancia muy particular. “Un vocero nos dijo que es la primera vez que se consideró una nominación que no vino de adentro de la directiva, que la estaban aceptando porque es una nominación popular”, reveló Díaz.

La alegría se hace sentir en su voz, herencia de cantante cabe destacar, y la emoción se hace mayor cuando asegura que el galardón es de toda Venezuela; es de ese terruño que, primero su padre y luego él, se han dedicado a enaltecer desde la segunda etapa de Contesta Por Tío Simón, pasando por los programas de radio Al Mediodía Con Simón Díaz, Venezuela, Coplas y Canciones y más recientemente Querencias, que lo conduce el primogénito en solitario.

Y sin bien seguir el legado de su padre, además de haber sido su productor y confidente, ha sido una de las principales ocupaciones de Simoncito, como le dicen, él declara que su misión primordial en la vida del coplero fue otra: “Darle dos nietos: Simón Gabriel, que es pianista y violista, y Gabriela Alejandra, que también toca piano y está en el coro. Mi viejo se vuelve una plastilina cuando los ve”.

Tomada de musicavenezolana.com

Bettsimar Díaz

“La alfombra roja queda atrás”

            Inspiradora de la canción que lleva su nombre, Bettsimar Díaz no escatima esfuerzos en valorar lo sublime del gramófono de oro que recibirá Don Simón. “Es el reconocimiento a una carrera en la que resonaron todos los ritmos de Venezuela, uno lo recibe como venezolano no como hijo. Él mismo lo dijo: ‘Lo más importante no es el premio, sino lo que hizo que te lo ganaras. El premio sólo dice que vas por buen camino, pero el camino es lo que hay que recorrer”.

Con la humildad de su taita como norte, el sendero que ha caminado la niña de la familia desde hace más de una década, cuando comenzó a “trazar el hilo de Barbacoas al mundo entero”, ya ha rendido sus frutos y el 12 de noviembre de 2008 alcanzó uno de sus puntos más elevados.

“He logrado exaltar, por sobre todas las cosas, el valor poético de una obra de trascendencia única, de unos códigos por los que él vivió y que hicieron la identidad de un país”, subraya la manager y aclara: “Eso sí, pisando siempre con las mismas alpargatas el Carnegie Hall o el salón del Grammy.  La alfombra roja la caminó, pero no se quedó con nada de ella”.

Pese a esa sencillez, cuenta Bettsimar, cada vez que su padre se ha posado sobre algún escenario de Boston, París, Varsovia o Madrid ha sido El Maestro Simón Díaz. “Yo lo que hice fue llevarlo hasta allá, porque me di cuenta de que ya la obra de él estaba siendo concebida como una riqueza universal de la música y de la poesía popular. Las cosas en las que mi papá se inspiró son las mismas en las que se inspiró Beethoven, Chopin, Joan Manuel Serrat o Atahualpa Yupanqui”.

Ese estímulo permanente es una de las cosas que ella más agradece del vínculo imperecedero con el autor del “Alcaraván”. A su juicio, ha tenido el privilegio de tomar el mejor curso de vida y poesía que alguien pueda tener, en el que el tema central es “cómo vivir poéticamente tus convicciones y cómo eso te da resultado, porque él tiene una ley interna que se hace efectiva. Haber tenido una prueba de que eso es posible, es la inspiración más grande de mi vida”.

Tomada de es.twitter.com

Juan Bautista Díaz

“Él es más del proceso que de los objetivos”

Es el menor de la familia e, indudablemente, debía hacer honor a su condición de “rebelde” y dedicarse no a la música llanera, sino a la latina. Pero su talante netamente citadino no le impide admirar el arte de su progenitor y, con sus congas bajo el brazo, él también lo aplaudió frente a la Academia Latina de la Grabación.

Para este joven, el laurel dado al Tío Simón demuestra que cuando una persona es coherente consigo misma y con sus valores puede alcanzar el éxito. “Mi papá siempre hacía lo que decía, él es muy genuino, lo que él creyó lo logró porque lo hizo de corazón, sin dejarse llevar por la fama o por el dinero. De alguna manera, el Grammy es como un bálsamo que viene a su vida después de que ha tenido una gran batalla que ya ganó”.

Esa victoria, para Juan Bautista, queda ejemplificada en el hecho de que su labor constituye un legado social que no sólo es aprobado por quienes lo aman, sino por todos sus compatriotas. “Yo lo admiro como cualquier venezolano y para más colmo es mi papá. Él me enseñó que si creía en algo tenía que meterle el pecho, siempre con humildad, y seguro iba a salir bien”.

Ese apoyo incondicional es lo que más ensalza Díaz de la relación con su padre y destaca que ahora él se lo retribuye a su manera. “Yo le hablo mucho de Dios. Nos hemos sentado a leer la Biblia y nos hemos metido aguas adentro. Le he escuchado decir que él tiene una relación con Dios tal cual como su hijo se la cuenta y ahora sabe que tiene un lugar hermoso allá arriba y que Dios lo está esperando”.

José Díaz (Joselo)

“Tardaron en dárselo”

El popular Joselo, conocido comediante de la televisión venezolana y uno de los ocho hermanos de Simón, considera que el Grammy debería ser una especie de condecoración que vaya más allá de los logros musicales. “Me parece maravilloso aunque creo que se tardaron en dárselo, tenían que habérselo dado hace tiempo incluso como docente, con ese poco de muchachitos que crecieron guiados de su mano”, argumenta.

El sexto hijo de doña María y Don Juan Díaz confiesa que a él también le caen algunas gotas de la gloria de su pariente: “A mí todo el mundo me felicita, como si yo fuera el ganador”, dice entre risas y añade que su aporte a la carrera del tío de Venezuela fue haberle allanado el camino hacia la televisión: “Como yo empecé primero en la tele y ganaba el triple de lo que ganaba él en el banco, yo decía que tenía un  hermano mejor que yo y luego Arquímedes Rivero lo contrató”.

Hicieron programas de humor a dúo tanto en radio como en la pantalla chica, cada cual guiado por sus propias inclinaciones. Pero para Joselo, su mayor contribución fue otra: “Yo conocí primero a Betty y se la presenté”, recuerda.

Volteando la balanza, Díaz admite que lo que más le agradece a su hermano es el haberse convertido, apenas a los 12 años, en la cabeza de la familia cuando su padre murió. Según su criterio, la rectitud innata del cantor fue lo que le permitió sacar adelante el empobrecido hogar. “Si él no hubiera estado habría sido más difícil, sobre todo para mí porque yo soy el más rebelde y el influyó en mi proceder. Ése es su verdadero Grammy”.

Tomada de salvavinilos.org

Virgilio José García Tirado (Chusmita)

“Él es la octava estrella”

Fue su compañero desde antes de Contesta Por Tío Simón; más tarde lo asistió como productor en el medio radiofónico y ahora le sigue los pasos tras incursionar en solitario como intérprete de música criolla. Su cercanía, desde hace tres décadas, con el artista y su entorno es indiscutible. Por eso, no disimula su emoción al hablar del nuevo galardón.

“Para mí es de mucho orgullo porque él ha sido estandarte de este país. Esa octava estrella que le faltaba al pabellón nacional es Simón. Estoy muy feliz porque a él se le está reconociendo su trabajo en vida y así tiene que ser”.

Chusmita asocia a Díaz sólo con palabras grandes. En el ámbito personal lo asume como un maestro no sólo para él, sino también para el resto de los sobrinos del espacio televisivo: Coquito, Zurima, Teresita, Jessica y Dulce María. “Es el árbol que nos dio sombra y todavía convivimos bajo esa sombra, es una universidad; nos orientó en aprendizajes, conocimientos, desempeño artístico y humildad”.

A la par de las lecciones sobre trabajo, el otrora becerrero les hablaba de la vida en las meriendas de refresco y café con leche y también les pedía sus opiniones, en especial en lo tocante a sus nuevas canciones. Por tal razón, este barinense no duda en exaltar la propia labor realizada. “Fui emblemático, porque trabajamos mucho en Sábado Sensacional, con las preguntas y contestas de Maltín Polar, yo con él para arriba y para abajo, había momentos en los que estaba más con él que con mi familia, es como mi segundo papá”.

Tomada de talentovenezolano.blogspot.com

Óscar Serfaty

“Se merece mucho más”

            Dos décadas trabajando junto con la misma persona no es cualquier cosa, y si ese individuo es Simón Díaz, menos aún. Óscar Serfaty fue su productor a partir de 1981 tanto en lo que respecta a la grabación de discos, como en lo referido a los programas de televisión.

Por todo lo que vivió al lado de Díaz, afirma sentirse satisfecho con el laurel que le confirió la Academia Latina de la Grabación. “Él se merece un Grammy y mucho más que eso, es un gran ser humano”, recalca y agrega, con mucha humildad: “Un amigo me escribió algo muy bonito; decía que un pedacito de ese Grammy me alcanzó a mí, por todo lo que yo hice con Simón”.

El empresario evoca y detalla en su conversación -con contrapunteo incluido- cada uno de los pasos que dio de la mano del compositor, pero resume los resultados de su quehacer conjunto en una sola frase: “Todo eso cambió mi vida, la enseñanza es enorme, me llenaba completamente el alma”.

Ese cometido lo lograba Díaz con su eterno buen humor y con su creatividad para la canción, que en un momento requirió de un empujón y Serfaty se lo dio ayudándolo a relanzar su carrera a través de un disco folclórico y varios de gaitas, así como con presentaciones de gala. “Después nos volvían locos y querían el show muchas veces al año. Yo para él fui muy importante, él me quiere muchísimo y es mi hermano, no es mi tío, ni mi papá porque quizás yo tengo mucha edad para que lo sea, pero sí fui un puntal para él y él para mí”.

Tomada de salvavinilos.org

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